lunes, 23 de febrero de 2009

Anécdotas comestibles

Volviendo un poco al estilo de mi anterior blog, en el que contaba un poco mis aventuras por la ciudad, hoy los pienso convidar con un poco de humor (¡bilis!¡Puaj!) al plato. Saltearé la entrada y el plato principal porque el postre es lo que cuenta.


Matemática culinaria

En el comedero éramos tres. Ya habíamos terminado la cena propiamente dicha y estábamos en plan de elegir el postre. Como la elección dependía del tamaño de las distintas opciones (la capacidad de nuestros estómagos no es una variable dependiente), decidimos pedir ayuda al mozo:

Cliente #1: ¿Cómo son las natillas?
Mozo: Como las hace usted.

Cliente #2: ¿Y cómo es la porción de tarta de manzana?
Mozo: Una porción de pizza... es como una porción de pizza.

Y yo me encontré pensando, como toda persona normal, "hay más incógnitas que ecuaciones, eso tiene infinitas soluciones, no me despeja la duda!" (Yo tenía razón, Astroboy! Ves, Leia, en este momento la matemática podría tener aplicaciones culinarias!*) Obviamente pedimos las natillas y la porción de torta de manzana, era la única forma de resolver el problema: asignarle un valor. (Suficientes alusiones matemáticas, ya me pudrí... Esto me recuerda: en un blog una vez leí que alguien quería ir a una panadería y pedir unos toroides, ¿lo habrá hecho?)


Esgrima comercial (Clientes Vs. Los empleados del sector terciario)

Al rato de que ya estuviéramos comiendo vuelve el mozo... y por cargoso, lo cargamos (¡parecía que nos estaba vigilando!):

Cliente #1: ¿esta era la crema?(Se había comido casi la mitad)
Mozo: sí, está rica, ¿no?
Cliente #1: no sé, probé la tarta de manzana
Yo, corrigiendo: la PIZZA de manzana

El tamaño de la porción de torta de manzana (y el helado de crema que la acompañaba) probó ser mayor al espacio libre en los estómagos y decidimos pedirle al mozo que nos lo envolviera para llevar:

Mozo: ¿Le envuelvo el helado, también?

Touché! Esto se ponía divertido. Más tarde llegó la hora de pagar y resulta que no nos quería aceptar una promoción porque era 14, el día de los enamorados (de la guita). Cliente #1 notó que en realidad ya era 15 y preparó su lengua-florete para cuando volviera el susodicho con la cuenta y el postre empaquetado. Por desgracia Cliente #2 intercedió y el duelo quedó inconcluso, aunque justo antes de irnos, como el mozo intentó apurarnos, Cliente #1 lanzó la última estocada: "Si quiere nos terminamos llendo el día 16". ¿Declaramos un empate?





*A mi ex profe de matemáticas (apodada, debido a sus rasgos y su peinado, Astroboy por algunos y princesa Leia por otros) una vez la cargué preguntándole si cierto procedimiento servía para calcular el área de los morrones de una pizza. Definitivamente, soy muy mala persona.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El arte me desvela

Desde hace meses que mis visionarios vecinos, guiados por su profundo sentido artístico, están en plan de renovar la arquitectura del barrio.

Fieles a la idea de que se debe predicar con el ejemplo, resolvieron construir la segunda planta de su domicilio de una manera radicalmente distinta, creando un nuevo concepto en materia de arquitectura. Lo que en principio fue la motivación de esta pareja: hacerle la casa a la nena, se convirtió en una mera excusa para poner en marcha su potencial creativo y mostrar de qué es capaz el ser humano cuando se exploran nuevas ideas y opciones sin limitarse a los mandatos tradicionalistas. Fue así como inventaron esta nueva forma de construcción, algo que por estos pagos jamás hubiéramos ni remotamente imaginado: ¡tallar la casa partiendo de una única pieza de cemento gigante! Y además hacerlo poéticamente imitando a Penélope en la Odisea: picando y revocando, picando y revocando…

Obviamente la labor de los escultores, que a pico y martillo vienen dando forma a esta maravilla artística desde mediados del año pasado, trajo aparejada un alto nivel de contaminación auditiva, algo que no fue bien recibido por los habitantes de la zona. Si bien es entendible, ¿quiénes somos nosotros para quejarnos? ¿Acaso no sabemos apreciar el arte? Honestamente creo que a nadie debería molestarle sacrificar sus oídos y sus horas de sueño por algo tan noble como el patrimonio cultural de la zona.

lunes, 2 de febrero de 2009

Vacaciones en el pantano

Creo que las sanguijuelas no nos caracterizamos por ser hábiles maratonistas, ni por poder recorrer el mundo, por más que soñemos con hacerlo. Nuestras posibilidades de desplazamiento son un tanto reducidas, y por si fuera poco en estas vacaciones el pantano que esta anélida habita fue elegido como destino turístico por poquísimos aventureros, exploradores y meros visitantes de sangre caliente con pantorrillas jugosas. Solo dos visitantes ilustres, y ni siquiera pude saborearlos lo suficiente: uno porque tenía otro destino en mente para pasar estos meses, y el otro por culpa de un empacho mío. Tampoco pienso copiar a los mosquitos y conformarme con cualquier bicho que pase por el charco, no soy suicida.

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Agradezco que por suerte mini-vacaciono todas las noches en mis sueños. Me acompañan a veces gente que conocí hace años, personajes de películas o series, personas que admiro pero desconozco, familiares. Juntos recorremos islas, mansiones abandonadas, hoteles con piletas y vistas al río, laboratorios, etc. Hace unas semanas estuve viajando en el tiempo por distintas épocas de la isla de Lost (y antes de que empezara la quinta temporada, en la que pasa exactamente eso); unos días atrás me dediqué al negocio de los panes rellenos junto a la gente de un foro en el que solía participar; ayer mismo el dueño de mi ex escuela (como me gusta poder llamarla "ex") nos acusó de vandalismo, cuando en realidad él mismo agarró las temperas de jardín de infantes y art-atacó las paredes, lo cual me indignó tanto que terminé por darle un buen gancho de derecha directo en su rostro.
Como verán, me divierto bastante en mi dreamland personal.