lunes, 6 de diciembre de 2010

Señoras, perros y colas (o... "cosas que me olvidé de postear debido a la facu")

La protagonista esta vez es la típica señora medianamente entrada en años que tiene por única compañía a su diminuto perrito de cartera (cuyos ladridos y carácter no concuerdan con su físico, obviamente) para compensar que los hijos ya son grandes y que no ve a su marido más que cuando lo visita en su "retiro espiritual" de Recoleta (en el cual no sería de extrañarse que haya acabado tras ser descubierto con la jovencita y atractiva mucama de turno, atado a la carísima cama de madera importada, chocho de la vida pero exhausto y a punto de tener un infarto)*.

A la doña en cuestión nos la cruzamos una mañana como cualquier otra, paseando a esa cargadita muerde tobillos por algún barrio paqueto del centro (dicho sea de paso, por suerte para el bicho la señora no era de esas que usan cartera para exhibirlo).  
Mientras esperabamos que el semáforo cambiase de color, de repente y sin dar ninguna señal previa, la señora comenta en voz alta (como para que hasta el repartidor de masitas para el té que cruzaba por la vereda de enfrente la escuchase)* "viste qué linda cola chueca que tiene?".

Vale decir que hasta el día de hoy me pregunto si lo dijo porque estaba orgullosa de la particular y extraña cola del perrito*2 , o si fue en verdad una irónica puteada con altura dirigida al perro con la intención de humillarlo por no poder participar de los concursos de bonsais caninos de mal caracter y pura raza debido a semejante cola revirada.






*Pequeña licencia creativa, a fines de ilustrar mejor mi subjetiva visión del encuentro.
*2  La colita en cuestión había sido cortada al estilo dobermann/rottweiler (lo cual podría explicar su carácter, supongo) pero en vez de quedar prolíjamente parada, se inclinaba unos 45˚ hacia un lado (y además tenía una especie de pelo/pluma ridículo re cute en la puntita).

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Sabía usted que...


...hay un libro con ese nombre?

...esta sanguijuela, como buen bicho gelatinoso y de forma indefinida, debe gran parte de su identidad actual a alguien que ni siquiera conoce pero admira enormemente? (¿cuán estúpido es eso, por cierto?) 

...me pintaron ganas de escribir de nuevo? Apuesto a que sí. 

lunes, 24 de mayo de 2010

Vayan llamando al psicologo!

... o regálenme un psicoluchito, que es más barato y además es pura "felpa rellena de psicología avanzada!" (ahhhh qué recuerdos... épocas en las que la locura alimentaba a la creatividad, no como ahora que es más bien destructiva).

Bueno, vamos a tener una pequeña confesión abierta al mundo, a ver si así nos calmamos un poquito (sí, soy tan patética que hago esto vieron... pufff queriiiida, qué autoestima! tsst! callate por un rato!). Como iba a decir (antes de que alguna de mis otras personalidades ficticias interrumpiera), actualmente la sangui está pasando por una pequeñiiiiiisima crisis emocional/existencial/lo que más les guste... o suene más al cliché de la adolescente bajoneada con poca autoestima que decide ventilar sus problemas en la web porque no tiene dónde más hacerlo y porque tiene, además, una mezcla de complejo de superioridad/inferioridad (a la vez, obvio...), ya que por un lado no quiere molestar a nadie con sus problemas, porque considera que son una pavada y no merece la pena joder a nadie más por eso; pero, por otro lado, obviamente se siente tan importante que llama desesperadamente la atención en la WEB nada menos (sí, una contradicción andante, no me digan).

Y bueno, nada, eso... deberían saber que nunca termino contando nada... mi especialidad es la narración chicuelos XD

Bonus track: a diferencia de la típica adolescente bajoneada (si es que tal espécimen no es una invención no más), no estoy segura de ser adolescente... ni de estar bajoneada (con tantos cambios de humor, nunca se sabe!)...
















...Y jamás diría las cosas sin vueltas, porque soy re-torcida, porque aunque esté de mal humor, siempre estoy de alguna clase de humor (mal humor es humor al fin, voy a anotarlo junto a las otras "máximas, mínimas y medias (naranjas)" del blog) y porque no puedo evitar hacer un cuentito con cada cosa que escribo, es mi sello.

viernes, 21 de mayo de 2010

Cuando sea grande...

...por empezar me contento con ser un cachitín más alta, porque la petisura propia de las sanguijuelas no me sienta bien! El problema viene más que nada porque no tengo los medios necesarios para un buen agarre, por lo que si algún día coincidimos en el bondi y el chofer es un chimpacé mal adiestrado, puede que vean un fenómeno insólito, sólo posible en una jungla de cemento: una sanguijuela volando. De más está decir que cuando me vengue del desgraciado y me lo almuerce (metafóricamente. Se entiende) verán algo más peculiar aún: un mono con camisa gimiendo y revolcándose (por haber sido golpeado... qué cabezapodridas!). Forzar a una sanguijuela a hacer piruetas para las cuales no vino preparada tiene consecuencias desagradables.

Oooookeeeeeiiii... basta, dejemos de lado por hoy a mi alter-ello anélido que en vez de "queremos show" canta "queremos blood" (naaaah, no dijiste eso, no, no, no... claro que no, lo escribí XD Qué graciosa! Viste? Soy más grosa que vos... Sí, seguro, las sanguijuelas nos engrosamos al alimentarnos y vos me tenes medio mal ultimamente).

Según la interné (escrito así para destacar que muchos de sus redactores escriben habiéndose pasado de frené, con lo cual así resultan ser los artículos que uno encuentra) "algunos tipos de sanguijuelas poseen hasta 34 cerebros": yo no soy de esas, definitivamente (aunque como verán, o leerán, parece que sí tengo un par de personalidades medio extrañas y que no conviven del todo bien).

jueves, 15 de abril de 2010

Brocheta

"Había una vez una princesa, un dragón y muchos, muchos príncipes azules, verdes y de todos los colores, que pretendían, como buenos príncipes, matar al dragón, rescatar a la princesa, casarse con ella, esperar que ella les preparase unas ricas perdices y vivir felices.

Obviamente, estos príncipes jamás lograban su cometido y raramente sobrevivían siquiera a su intento de rescatar a la princesa.

Un buen día a un joven cocinero se le ocurrió la genial idea de, en vez de tratar de hacer del dragón una brocheta, usar una brocheta de señuelo para distraer al dragón y escabullirse a sus espaldas a rescatar a la princesa.

Para no entrar en detalles aburridos, digamos que rescató a la princesa, se casó con ella, él cocinó las perdices (e incluso le mandó una porción al dragón) y todos vivieron muy, muy felices (el dragón también porque pudo salir a disfrutar del mundo y dedicarse a otras cosas)."


La consigna era transmitir la idea/moraleja del refrán "más vale maña que fuerza" y como siempre, terminé metiendo la pata por retorcida (no se entendió de qué hablaba, tendría que haber enfatizado más el matar al dragón y el elaborar un plan re genial para distraerlo)... claro, no sería yo si hiciese las cosas simples y me hubiese quedado con la primer idea que se me había ocurrido que era una historia súper ilustrativa que incluía una puerta cerrada y cómo intentarían abrirla un cabeza hueca musculoso y un flacucho con conocimientos de cerrajería.



En realidad, el problema esta vez fue que flashe que cuando el príncipe ensartase al dragón con la espada, la bestia escupe fuego quedaría como un bocadito de copetín... mmm... bocaditos de copetín (baba).