Ya había notado el sentido del humor (no intencionado) de los evangelistas hace unos años, cuando los responsables de la Iglesia Evangélica Congregacional del vecindario decidieron, casi imitando a Sprayette, hacer un divertidísimo pasacalles publicitario, al que dediqué una entrada en mi (ahora ex) blog.
Dicho cartel no duró más que unas semanas en el lugar, por lo que supuse que se habían percatado de su ridiculez y habían decidido quitarlo (o que se habían topado con mi blog).
Ayer, casi dos años después, los muy desvergonzados lo volvieron a colgar en el frente del lugar. Tiene una pequeña modificación (ahora si bien el servicio está disponible las 24 Hs., se sugiere concurrir a la misa de las ocho) pero es el mismo… véanlo con sus propios ojos (¡qué es eso de tomar prestados los ajenos!)
Yo sigo sin tener la más mínima idea de qué es lo que llevan a domicilio: ¿Hacen delivery de soluciones espirituales? ¿Entregan pizzas con los morrones dispuestos de tal forma que parezcan la imagen de algún santo? ¿O tal vez un servicio de niños cantores?
Es una lástima que no tenga un teléfono al cual llamar y preguntar.




