Matemática culinaria
En el comedero éramos tres. Ya habíamos terminado la cena propiamente dicha y estábamos en plan de elegir el postre. Como la elección dependía del tamaño de las distintas opciones (la capacidad de nuestros estómagos no es una variable dependiente), decidimos pedir ayuda al mozo:
Cliente #1: ¿Cómo son las natillas?
Mozo: Como las hace usted.
Mozo: Como las hace usted.
Cliente #2: ¿Y cómo es la porción de tarta de manzana?
Mozo: Una porción de pizza... es como una porción de pizza.
Mozo: Una porción de pizza... es como una porción de pizza.
Y yo me encontré pensando, como toda persona normal, "hay más incógnitas que ecuaciones, eso tiene infinitas soluciones, no me despeja la duda!" (Yo tenía razón, Astroboy! Ves, Leia, en este momento la matemática podría tener aplicaciones culinarias!*) Obviamente pedimos las natillas y la porción de torta de manzana, era la única forma de resolver el problema: asignarle un valor. (Suficientes alusiones matemáticas, ya me pudrí... Esto me recuerda: en un blog una vez leí que alguien quería ir a una panadería y pedir unos toroides, ¿lo habrá hecho?)
Esgrima comercial (Clientes Vs. Los empleados del sector terciario)
Al rato de que ya estuviéramos comiendo vuelve el mozo... y por cargoso, lo cargamos (¡parecía que nos estaba vigilando!):
*A mi ex profe de matemáticas (apodada, debido a sus rasgos y su peinado, Astroboy por algunos y princesa Leia por otros) una vez la cargué preguntándole si cierto procedimiento servía para calcular el área de los morrones de una pizza. Definitivamente, soy muy mala persona.Cliente #1: ¿esta era la crema?(Se había comido casi la mitad)
Mozo: sí, está rica, ¿no?
Cliente #1: no sé, probé la tarta de manzana
Yo, corrigiendo: la PIZZA de manzana
Mozo: sí, está rica, ¿no?
Cliente #1: no sé, probé la tarta de manzana
Yo, corrigiendo: la PIZZA de manzana
El tamaño de la porción de torta de manzana (y el helado de crema que la acompañaba) probó ser mayor al espacio libre en los estómagos y decidimos pedirle al mozo que nos lo envolviera para llevar:
Mozo: ¿Le envuelvo el helado, también?
Touché! Esto se ponía divertido. Más tarde llegó la hora de pagar y resulta que no nos quería aceptar una promoción porque era 14, el día de los enamorados (de la guita). Cliente #1 notó que en realidad ya era 15 y preparó su lengua-florete para cuando volviera el susodicho con la cuenta y el postre empaquetado. Por desgracia Cliente #2 intercedió y el duelo quedó inconcluso, aunque justo antes de irnos, como el mozo intentó apurarnos, Cliente #1 lanzó la última estocada: "Si quiere nos terminamos llendo el día 16". ¿Declaramos un empate?
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