lunes, 6 de diciembre de 2010

Señoras, perros y colas (o... "cosas que me olvidé de postear debido a la facu")

La protagonista esta vez es la típica señora medianamente entrada en años que tiene por única compañía a su diminuto perrito de cartera (cuyos ladridos y carácter no concuerdan con su físico, obviamente) para compensar que los hijos ya son grandes y que no ve a su marido más que cuando lo visita en su "retiro espiritual" de Recoleta (en el cual no sería de extrañarse que haya acabado tras ser descubierto con la jovencita y atractiva mucama de turno, atado a la carísima cama de madera importada, chocho de la vida pero exhausto y a punto de tener un infarto)*.

A la doña en cuestión nos la cruzamos una mañana como cualquier otra, paseando a esa cargadita muerde tobillos por algún barrio paqueto del centro (dicho sea de paso, por suerte para el bicho la señora no era de esas que usan cartera para exhibirlo).  
Mientras esperabamos que el semáforo cambiase de color, de repente y sin dar ninguna señal previa, la señora comenta en voz alta (como para que hasta el repartidor de masitas para el té que cruzaba por la vereda de enfrente la escuchase)* "viste qué linda cola chueca que tiene?".

Vale decir que hasta el día de hoy me pregunto si lo dijo porque estaba orgullosa de la particular y extraña cola del perrito*2 , o si fue en verdad una irónica puteada con altura dirigida al perro con la intención de humillarlo por no poder participar de los concursos de bonsais caninos de mal caracter y pura raza debido a semejante cola revirada.






*Pequeña licencia creativa, a fines de ilustrar mejor mi subjetiva visión del encuentro.
*2  La colita en cuestión había sido cortada al estilo dobermann/rottweiler (lo cual podría explicar su carácter, supongo) pero en vez de quedar prolíjamente parada, se inclinaba unos 45˚ hacia un lado (y además tenía una especie de pelo/pluma ridículo re cute en la puntita).